Supongo que tarde o temprano hubiera acabado leyendo algún libro de Pascal Quignard, pero fué gracias a Mirko Lauer, vía alguno de sus artículos en su diaria columna en La República, que leí un fragmento de su prosa. Cuando tiempo después pude hacerme de un libro suyo, no lo dudé. El que me tocó en suerte fue este Todas las mañanas del mundo.

Es una obra breve, apenas 98 páginas en formato pequeño. La edición original es de 1991 y mi ejemplar pertenece a la impresión hecha por la Universidad Autónoma Metropolitana de México, en su Colección Molinos de Viento N°102, de julio de 1997.

¿Es este un libro sobre música o sobre las pasiones que provoca la música? Sainte Colombe, el personaje central, es músico, y Marais, una especie de discípulo suyo, también lo es. Pero hay diferencias, y les lleva toda una vida (y todo el libro) desaparecerlas. El registro del libro es intimista y melancólico, asimismo el lenguaje usado es simple y ajeno a toda pretensión. Hay pasajes que me llamaron la atención y me atrevo a copiar uno:

Uno de sus alumnos, Cosme Le Blanc padre, contaba que llegaba a imitar todas las inflexiones de la voz humana: del suspiro de una joven al llanto de un hombre mayor, del grito de guerra de Enrique de Navarra a la dulzura del soplo de un niño aplicado que dibuja, del estertor desordenado al que el placer a veces incita a la gravedad casi muda, casi monocorde, de un hombre concentrado en sus oraciones.

El final es apoteósico pero contenido, no puede ser de otra manera tampoco, en personajes de los que se hos ha contado lo necesario y poco más (Hay que recordar que es una obra breve, en los best sellers a la usanza de hoy, esas primeras 98 páginas se van tan sólo en la presentación de los personajes). Sainte Colombe y Marais están poseídos por la música y sólo en ella encontraran la liberación de sus emociones. Me gustó el librito, no puedo decir que sea una obra maravillosa, pero recomiendo su lectura así como a mi mismo conseguirme otro de Quignard.

En la revista peruana hueso húmero, No. 38, de Abril del 2001, aparece un extracto de otro de los libros de Quignard (Pequeños Tratados), así como un artículo sobre él escrito por Gilles Dupuis, ambos muy recomendables (Versión PDF). También un artículo a propósito de la película que de este libro se hizo: Tous les matins du monde, en inglés y bastante interesante, trata no sólo de la película, sino del libro, el autor, la historia real, la banda sonora, etc.


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5 comentarios:

Don Mario dijo...

No conocía a Quignard ¿Quién es? ¿De dónde es? ¿Qué escribe?

Juan Arellano dijo...

Oooops, y tanto que me la pasé buscando información para poner algún enlace ... (Realmente hay poca información sobre él en la red)

Bueno, si accedes de nuevo al blog verás que ya incluí dos enlaces (uno en Pascal y otro en Quignard) sobre este autor francés que escribe tanto novelas como ensayo. Recibió el Goncourt en el 2002, y está siendo de a pocos trducido al castellano.

Saludos, y gracias por hacerme darme cuenta de la omisión.

Rain dijo...

Hola.
Bueno, por mi parte, creo que se trata de despertar interés en el autor que uno comenta y el lector,hará lo demás, indagará acerca de los que le interesa. es la parte que le toca... en fin, no siempre hay que informar todo acerca de quien hemos leído algo que nos ha gustado o removido...
Me llama la atención este señor Quignard.
Salux.
Salux.

Gabriela Zayas dijo...

No he leído la novela, pero vi la película y es una de las más hermosas que he visto. Está basada en hechos reales, y aunque muy poca de la música de Sainte-Colombe ha llegado hasta nosotros, la de Marais sí lo ha hecho. Jordi Savall firmaba la banda sonora, y yo por mi parte he encontrado otras grabaciones.
La película estaba protagonizada por Gerard Depardieu en el papel de Marais (y su hijo Guillaume en el papel de Marais joven) y Jean Pierre Marielle en el de Sainte Colombe.La dirección era de Alain Corneau.
En realidad se trata un poco de dilucidar si la música funciona más como un entretenimiento cortesano (Marais)o si sirve para tener un conocimiento del universo (Sainte-Colombe). Al menos en la película, esto era lo que constituía la tesis de la obra.
No es un debate pasado de moda, desde luego. Si la esencia del arte es evasiva o si sirve para tomar posición en este mundo.
Un saludo y ¡felicitaciones! Un blog interesante.

manofalsa dijo...

visiten la web de more ferarum, él nombre de esta revista salió de la nouvelle, la raison de quignard.

http://moreferarum.perucultural.org.pe

amigos... existe una versión de todaslasmañanasdelmundo en español circulando en perú.