Bajo el acostumbrado sello de la editorial española Tusquets ha salido hace poco más de un mes la nueva obra de Milan Kundera: El Telón, Ensayo en siete partes.

En El Mundo de España ya se ocuparon del libro en cuestión en su momento, aquí una parte de dichos comentarios: "Lo único que nos queda ante esta irremediable derrota que llamamos vida es intentar comprenderla. Esta es la razón de ser del arte de la novela". Sobre esta idea gira "El telón"... un ensayo en el que el autor se pregunta sobre la creación, la historia, la moral, la falta de certezas o Europa.

En "El Telón", ... el autor checo plantea más preguntas e inquietudes que respuestas acerca del engaño de la historia, el creciente provincianismo de la cultura europa, o la incapacidad del hombre de hoy para el sentido trágico, es decir, para conocer el aspecto frágil y parcial de las certezas humanas. Pero, sobre todo, lo que hace es recorrer a fondo la gran tradición literaria europea para subrayar que, más allá de la importancia del argumento, la novela constituye un genuino modo de conocimiento del alma humana, independiente de la filosofía, la ciencia o la historia.

En La Nación se publicó un capítulo de la obra, yo copio algunas frases escogidas: ¿Cómo definir el provincianismo? Como la incapacidad de (o el rechazo a) considerar su cultura en el gran contexto. Hay dos tipos de provincianismo: el de las naciones grandes y el de las pequeñas. Las naciones grandes se resisten a la idea goetheana de literatura mundial porque su propia literatura les parece tan rica que no tienen que interesarse por lo que se escribe en otros lugares. Las naciones pequeñas se muestran reticentes al gran contexto por razones precisamente inversas: tienen la cultura mundial en alta estima, pero les parece ajena, como un cielo lejano, inaccesible, por encima de sus cabezas, una realidad ideal con la que su literatura nacional poco tiene que ver. La nación pequeña ha inculcado a su escritor la convicción de que él sólo le pertenece a ella. Fijar la mirada más allá de la frontera de la patria, unirse a sus colegas en el territorio supranacional del arte, es considerado pretencioso, despreciativo para con los suyos.

Hace unos años, antes del final del siglo pasado, un periódico parisiense hizo una encuesta a treinta personalidades que pertenecían a una especie de establishment intelectual del momento, periodistas, historiadores, sociólogos, editores y algunos escritores. Cada uno debía citar, por orden de importancia, los diez libros más notables de toda la historia de Francia; de esas treinta listas de diez libros se extrajo una lista final de cien libros; De esta encuesta salió ganador Los miserables, de Victor Hugo. Un escritor extranjero podría sorprenderse. Al no considerar este libro importante ni para él ni para la historia de la literatura, comprenderá enseguida que la literatura francesa que a él le gusta no es la que gusta en Francia. En el undécimo lugar, Memorias de guerra, del general De Gaulle. Sería difícil fuera de Francia otorgar semejante importancia a un libro de un hombre de Estado, de un militar.

¿Y la novela de los siglos XVIII y XIX, la gloria de Francia? Rojo y negro, en el vigésimo segundo lugar; Madame Bovary, en el vigésimo quinto; Germinal, en el trigésimo segundo; La comedia humana, sólo en el trigésimo cuarto, Las amistades peligrosas, en el quincuagésimo lugar; los pobres Bouvard y Pécuchet, como dos inútiles sin aliento, corren en último lugar. ¿Y el siglo XX? En busca del tiempo perdido, en séptimo lugar. El extranjero, de Camus, también en el vigésimo segundo. ¿Y después? Casi nada. Casi nada de lo que llamamos la literatura moderna, nada de la poesía moderna. Y algo aún más sorprendente: la ausencia de Beckett y de Ionesco.


Debo decir que no gusto mucho de las obras de Kundera, si bien sus novelas tienen algo de interés, no me parecen del todo logradas. La insoportable levedad del ser me pareció bastante buena cuando la leí, allá por el 86 quizás, pero luego de algunos años, al releerla ya no le he encontrado el mismo gusto, sólo las partes disgresivas del relato en sí son las que aún me resultan atractivas, el resto tan sólo me parece una decente novela rosa/histórica, sin ánimo de desmerecerla claro, que esto es únicamente mi opinión personal.

Viendo así las cosas, es lógico que su libro El arte de la novela sea el que más valoro actualmente. Y es que en su razonamiento sobre los escritores y sus obras encuentro mucho más interés que en sus obras de ficción. Aunque a veces no este de acuerdo con todos sus planteamientos. Dicho esto no me queda mas que esperar a que un ejemplar de "El Telón" caiga en mis manos, pues la verdad, promete.

Y para los interesados, una web sobre Kundera, interesante aunque desactualizada (incluye una entrevista de Philip Roth a Kundera, lo cual de por sí es de lectura obligada). Un pequeño artículo sobre Kundera. Una reseña biográfica de él, acompañada de fragmentos de algunos de sus libros. Un artículo académico llamado El exilio hecho escritura (PDF), donde se habla de Kundera. Una curiosa crítica a La insoportable ... Y un largo análisis de su obra a cargo del Dr. Jan Čulík de la Universidad de Glasgow, del año 2000; una interesante bibliografía de y sobre Kundera que incluye enlaces a sitios sobre Praga y otros relacionados (en inglés ambos). Finalmente: Clarifications, Elucidations: An Interview with Milan Kundera del año 89.


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2 comentarios:

Rain dijo...

Sí, Kundera se puso de moda, y ese influjo aún se siente. conozco a gente que ha leído un solo libro suyo y dicen que Kundera es un gran autor. A mí me gusta en 'La insoportable levedad del ser' y he de releerlo... Luego otros libros , no tanto, hasta los he olvidado... por ejemplo'los amores ridículos'... Lo que voy a hacer es releer a Kundera... a ver cómo me va.
Como dices, 'El telón' causa espectación...

Salux.

Don Mario dijo...

Yo cuando leí La Insoportable... decidí dedicarle tiempo a Kundera, pero al igual que ustedes, fue hace ya bastante tiempo, por lo que le he perdido un poco la emcoción. Para mí, lo mejor de Kundera es La Inmortalidad, si no lo han leído no se lo pierdan.
Ahorita le tengo un poco de flojera a El Telón, así es que si alguno lo lee y cree que es imprescindible no dejen de avisarme.