jueves, enero 15, 2009

La vida en las antípodas

Bueno, no exactamente, pero casi. Se dice que la vida personal de la gente oriental, comúnmente llamados por nosotros chinos, así sean japoneses, koreanos, vietnamitas u otros, es bastante diferente a la nuestra. Se habla mucho de la rigidéz de costumbres y estricto código de trabajo de los japoneses, por ejemplo. En contraste nosotros debemos parecerles como algo disipados y despreocupados en nuestro diario actuar. (Leer este post por si dudan). Pero no es tanto de eso de lo que quería comentar, si no de las experiencias personales de vida. Revisando las traducciones para Global Voices en Español llegué a un par de posts sobre la vida de dos distintas personas en esos distantes países. Paso a ellos:

Koheko es un blogger japonés que reflexiona sobre la vida laboral de los jóvenes japoneses en estos tiempos de crisis (Pueden leer la entrada completa en castellano acá):
Debo preguntarme, ¿es Japón realmente un país tan próspero? Es un misterio. Al menos entre mis amigos y yo que vivimos acá, no tendemos a pensar en nosotros como felices. Pisotear al otro para pasar, pero también te pueden pisotear en cualquier momento, esa es la forma en que vivimos. No puedes confiar en tu jefe, y todo lo que tus subordinados te digan te irrita. Creo que no todos están en una situación grave, pero al menos entre los que están trabajando en empresas, más de unas cuantas frases sonarán a verdad. Sonrío cuando hablo del trabajo que estoy haciendo ahora. Parece que es un verdadero lujo poder hacerlo en estos días.
La verdad que suena duro, pero no tan lejano tampoco, hasta me recuerda algunos trabajos que he tenido. El stress laboral es fuerte también por estas latitudes, aunque a veces lo percibamos de otras maneras, leamos si no lo que dice el blogger de Comentarios de un Peregrino:
Hay semanas donde cada día es un lunes y los viernes no existen; y eso es solamente hasta el siguiente lunes. Yo soy un esclavo remunerado; es cierto, mi prisión es condicional y cómoda, dorada dirían algunos, pero no por ello menos prisión ... y yo sé que hace mucho que no soy el mismo, por que vivo para los viernes pero siento que todos son lunes.
El otro post que leí y también gira sobre la vida personal del blogger, viene desde Corea. Lo que se toca acá no es el trabajo directamente sino el aspecto sentimental, mas precisamente, el choque entre lo sentimental y la realidad, es decir, el matrimonio y cómo el dinero o el trabajo, lo afecta. (Pueden leer la entrada completa en castellano acá):
Mientras preparamos la boda, mi novia dijo, “El matrimonio es realidad. Aunque ames mucho al otro, si no tienes capacidad práctica para mantener el amor, es fácil que uno de ellos sea miserable. Entonces me hizo acordar a mi amigo. Acaba de romper su compromiso. Han estado juntos por mucho tiempo y las familias de cada lado se han conocido oficialmente. El siguiente paso era elegir la fecha de la boda. Pero a mediados de diciembre, a mi amigo lo despidieron. No pudo encontrar un trabajo de inmediato. Hablaron de retrasar el matrimonio hasta que él encontrara un nuevo trabajo y empezaron a tener peleas frecuentes. Al final, él terminó. Mi novia dijo que ella terminaría también. Para casarme y seguir casado, debería ganar mucho dinero. Como sea, amo tanto a mi novia.
Esto como que suena un poco más frío, como eso que el matrimonio es sólo un contrato, pero llevado al extremo. ¿Será que por estas latitudes no pensamos tan mercantilístamente las cosas? ¿Será por eso que tantos matrimonios fracasan? Quizás no hay que irse a lo radical, ni un matrimonio con amor cómo único ingrediente y ninguna perspectiva de mejora económica a corto o mediano plazo, ni un matrimonio únicamente basado en cuanto gana el/la futuro cónyugue. Personalmente creo que una vida matrimonial con todas las comodidades materiales pero sin amor puede llegar a ser una cárcel y por otro lado un matrimonio lleno de pobreza no es justo tampoco para los cónyugues y menos aún para los hijos. Y hablando de hijos y stress, les dejo con este post de Las Burbujas Recargadas, tangencialmente relacionado:
Me espanta ver a los pequeños entrando desde cada vez más tierna edad en la rat race y a los padres cada vez más estresados con ese rollo de “a esta edad es cuando deben aprender todo…” ¿Quién necesita estrés a los cinco años? Y peor aún, ¿quién necesita estresar a un niño de cinco años? Hay que estar mal de la cabeza. No. Me dirán relajada, descuidada, perezosa, pero no me importa. Sigo creyendo que para los niños el verano es –o debería ser– para divertirse y relajarse. Para desestresarse de los otros 10 meses metidos en la escuela. Para revolcarse en la arena, llenarse de barro en el parque, comer helados, ver TV e ir al cine, tirarse de panza y dormir siestas; o en todo caso para actividades distintas y que a los chicos les gusten mucho.

Imagen obtenida de Junling’s Blog.

6 comentarios:

Gabriela dijo...

No son solamente nuestras casi antípodas geográficamente. Creo que lo son en muchos aspectos de la vida diaria.

Conozco gente que vive como el Peregrino, y creo que es un abuso por parte de los empleadores. Todo tiene un límite, pero hay centros de trabajo en los que parece que esta palabra tiene un significado diferente.

Le doy toda la razón a Burbujas Recargadas. Mis vacaciones eran así, libres de hacer lo que me diera la gana. No había muchas opciones, pero la pasábamos muy bien.

María Isabel Guerra dijo...

Lo peor de todo es que estamos empezando a aceptar toda esta situación como algo normal. Plop.

Dinorider d'Andoandor dijo...

en japón andan no tan nice como muchos creen

supe que ya están despidiendo de los empleos a los no japoneses, tiempos difíciles para muchos

Laura dijo...

Bueno, supongo que todos son características propias de la vida moderna. Queremos alcanzar ciertos objetivos, pero el camino, la verdad, nos lo hemos hecho miserable.

Más a allá de los modos y de las culturas, he llegado a pensar que el que está feliz en realidad, lo está donde sea... lo mismo con el que es infeliz.

Quizás lo importante es evitar consagrarlo todo a un solo espacio... aunque sea difícil.

Siempre quedé con la opinión de un profesor de literatura al que siempre adoré "al espíritu hay que alimentarlo tanto o más que al estómago... si no, se muere... y un espíritu muerto es terriblemente difícil de revivir"

Juan Arellano dijo...

Gabriela: Mis vacaciones también fueron así, libres.

Maria: No todos, pero esa es la tendencia en ciertos sectores.

Dino: Se regresaran algunso compatriotas?

Laura: El espíritu con el cual enfrentamos las cosas.

Saludos.

peregrinoinmovil dijo...

Juan, una vez mas agradezco la mención, un honor como siempre.

En cuanto a este tipo de vida, realmente que importa donde estés situado, hoy por hoy donde todo está entrelazado y si una persona se resfría en China cae el precio del cobre en el Perú, los modos corporativos se han expandido a nivel global.

Hoy, somos víctimas de nuestra propia riqueza.

Nos leemos.