El sábado leí una interesante entrevista en El Comercio al antropólogo Jaris Mujica. El tema principal era el de la informalidad y sus interrelaciones con lo formal. Bueno, escribo menos y les paso un extracto:
En el Perú la informalidad es parte de lo formal. ... Con la apertura del mercado y la liberalización de la economía se generó una oferta excesiva de celulares, electrodomésticos, tecnología, computadoras, y miles de productos más. Hoy, todos saben que pueden comprar, pero no todos pueden acceder realmente a los productos. Esa es la diferencia entre la oferta, la accesibilidad y asequibilidad.

No se trata de un consumismo arbitrario. Las personas de bajos recursos necesitan realmente acceder a estos productos, porque muchos se han hecho parte de su lógica cotidiana. Un elemento como el teléfono móvil, por ejemplo, dejó de ser un gasto superfluo, porque los pobres al vivir de trabajos ocasionales y cachuelos necesitan ser contactados rápido y donde estén.

Un individuo puede ir a Las Malvinas, Paruro o Leticia comprar un aparato y después acercarse a una compañía formal y comprar un chip. En el Perú tú puedes comprar todos los chips que quieras sin restricción, eso no ocurre en otros países.

La empresa ofrece la posibilidad de que la gente que tiene un equipo ilegal, robado, sea su cliente, porque será dueño de una línea que tendrá que recargar periódicamente. De esta manera se distribuyen los equipos entre clientes que nunca los hubieran podido comprar. Los equipos robados les permiten a las compañías telefónicas colocar más líneas en el mercado sin tener que gastar en distribución.
Lo que me pregunto es, ¿las compañías teléfonicas trabajan conscientemente con estos parámetros, estuvo siempre dentro de sus cálculos o simplemente los aprovechan?

3 comentarios:

peregrino dijo...

Buen artículo, algunos puntos interesantes... este chico está ganando preponderancia lo veo seguido mmmm.

Nos leemos.

Peregrino

Dinorider d'Andoandor dijo...

las telefonicas se sirven de todo los que les de rédito

Gabriela García Calderón dijo...

Coincido con el comentario anterior: donde haya ganancia, ahí estarán todas las telefónicas. Y si no hay ganancia, se la inventan.