El momento perfecto.
Ella ha acomodado su cabeza en mi hombro y sus largos rizos se han esparcido por mi pecho.
Me estaba contando algo pero ahora calla y su respiración es sosegada.
Su cuerpo que no hace mucho se arqueaba por la pasión, yace ahora pegado a mi, contagiándome su tibieza.
La luz del amanecer se filtra por la ventana.
Desde mi punto de vista a 15 pisos de altura, la ciudad se ve formidable a mis pies.
Pero es como si recién la viera,
Y
Le perdono la gigantezca cicatríz que la atraviesa.
Le disculpo el que me haga sentir en minoría.
Le concedo que sea bella a su manera.
Aunque todavía no la comprenda del todo.
Porque me ofrenda la encarnación de su espíritu en una de sus hijas.
Y yo he aceptado el presente.
Me siento casi parte del todo cuando una voz de pronto me dice:
"¿De verdad me quieres?"
Disfruta la magia cuando la sientas. Es esquiva y se diluye en tus dedos cuando intentas atraparla.



