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Hace algún tiempo publiqué el cuento Quipucamayoc de mi amigo Daniel Salvo, en esta ocasión traigo otra de sus creaciones: El Primer Peruano en el Espacio, publicada originalmente en el sitio Ciencia Ficción Perú. Lean el primer párrafo:
Anatolio Pomahuanca tenía razones de sobra para odiar a los blancos. Hacía cientos de años que éstos habían invadido y conquistado su mundo, y reducido a sus antepasados a la triste condición de siervos o ciudadanos de segunda clase. Hubo cambios históricos, como guerras de independencia, rebeliones y revoluciones. Pero, como fuera, los blancos eran aún quienes gobernaban y decidían todo en el Perú y el resto del mundo. “Ahora vivimos en democracia”, decían. “Hemos efectuado grandes avances en materia de derechos humanos e integración”, proclamaban. Anatolio sonreía torvamente al oír estas frases tan manidas y falsas. ¿Acaso no eran blancos el presidente, los militares y los sacerdotes? ¿Alguien había visto alguna vez a un nativo ocupando un cargo decisorio? De haber estado en condiciones de hacerlo, Anatolio habría escupido al suelo: todos los blancos eran una mierda.
Antes de opinar sobre el extracto que han leído, por favor, lean el cuento completo. Después de eso ya me cuentan. Ah, y no, lamentablemente el cuento no trata sobre Carlos Noriega, nuestro primer astronauta en el mundo real.

miércoles, setiembre 07, 2005

Quipucamayoc (cuento)

Daniel Salvo, amigo de quien habla y fan confeso de la CF al punto de ser fundador y principal animador de la "Asociación Peruana de Ciencia Ficción, Terror y Fantasía" Coyllur, ha visto recientemente publicado un cuento suyo en el portal literario peruano con sede en USA Ciberayllu, el cuento se titula Quipucamayoc y es en propias palabras del autor: una especie de retro ciencia-ficción andina, o "cholopunk", que surgió de un chiste personal que asimilaba los quipus a las computadoras. Para que tengan una idea del mismo un pequeño extracto:

Kuntur Ñahui era un hombre sabio, un quipucamayoc enviado por el Inca para evaluar y cuantificar las riquezas recientemente arrebatadas a los guacro. Se sentía muy fastidiado por este encargo. Acostumbrado a ser tratado con deferencia tanto por los sabios amautas del Yachaywasi como por el resto de ciudadanos cusqueños, no podía evitar sentirse nervioso frente a todos esos guacro de rostros ceñudos. Kuntur Ñahui no los entendía, ¡si eran casi unos salvajes! Deberían estar agradecidos por la presencia de los incas, que traerían al fecundo valle una paz duradera y próspero orden. Pero no, los guacro evidenciaban un profundo resentimiento que llegaba a los límites de la insolencia, la cual había sido oportunamente castigada. Los cadáveres destripados, exhibidos en su momento, habían constituido un excelente disuasivo para los descontentos. Kuntur Ñahui no se hacía ilusiones: los costeños eran así, resentidos y ladinos. Y no se explicaba cómo podían soportar ese clima y el olor salobre del mar.

Daniel me explica que el pueblo "guacro" no existe, sin embargo, en Cañete existió efectivamente un pueblo llamado "guarco", con una ciudadela en Cerro Azul (antes de la llegada de los surfistas), y que "soportaron" la dominación incaica como muchos otros pueblos.

El cuento está realmente bastante bien logrado y recomiendo su lectura entusiastamente, puede que tenga sus fallas, pero eso no quita que se reconozca el esfuerzo en encontrar un tema netamente peruano para idear una pequeña fantasía histórica. Haciendo click acá pueden acceder al texto completo del mismo.


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